Dependencia
Los enfermos con este síndrome necesitan la supervisión constante durante las 24 horas del día ya que las crisis se presentan sin un patrón fijo, pudiendo en ocasiones llegar a paradas cardiorespiratorias. La enfermedad está reconocida por la Ley de Dependencia como de Grado III, o Gran Dependencia: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia indispensable y continúa de otra persona. El grado de discapacidad reconocido suele superar el 70%.

